Lo siento, viejo: el mundo hizo update

Advertencia: lo que estás a punto de leer contradice todo lo que te enseñaron. Lo bueno es que lo que te enseñaron también contradice lo que le enseñaron a tus papás. Así que técnicamente todos estamos improvisando.
No es un caso aislado.
Durante casi 300 mil años, el ser humano usó las mismas herramientas de piedra. Una lasca de sílex del año 250,000 a.C. era prácticamente idéntica a una del año 50,000 a.C. Generaciones enteras nacían, envejecían y morían sin que la forma de resolver el mundo cambiara un centímetro.
Luego llegó el bronce. Después el hierro. Después la agricultura, la imprenta, la máquina de vapor. Y algo curioso empezó a pasar: cada salto tomaba menos tiempo que el anterior. La revolución industrial tardó siglos. Internet tardó décadas. El smartphone tardó años. La IA generativa, meses.
Ray Kurzweil le puso nombre a esto: la Ley de los Retornos Acelerados. El tiempo entre un cambio de época y el siguiente se reduce exponencialmente. Y si eso es cierto, entonces vivimos en el primer momento de la historia donde el mundo en el que alguien aprendió a sobrevivir ya no existe cuando la siguiente generación cumple 18.
No es que los consejos de antes estén mal. Es que fueron calibrados para un mundo que interpolaba, no para uno que se dobla sobre sí mismo cada dos años.
"Estudia una carrera estable." "Esfuérzate y las cosas llegan." "Sube por la escalera correcta." Todo eso funcionó, y funcionó bien, en un mundo donde las reglas cambiaban una vez por generación. El problema es que ahora las reglas cambian una vez por semestre, y nadie le avisó al consejo.
Aquí está lo incómodo: en dos o tres años vamos a ver una automatización física que hará con las manos lo que ChatGPT ya hace con las palabras. Y cuando eso pase, buena parte del mapa que nos dejaron —esfuérzate en esto, especialízate en aquello, la universidad te abre puertas— vamos a tener que dibujarlo de nuevo nosotros solos, porque el terreno cambió de lugar.
Y sin embargo.
Sigo pensando en algo que no encaja del todo en esta lógica de obsolescencia acelerada: qué le dejas tú, algún día, a alguien más joven. Porque si el consejo táctico caduca, ¿qué le queda a alguien con más camino recorrido para transmitir? ¿Vale la pena aconsejar algo si sabes que en cinco años será arcaico?
Creo que sí. Pero no lo que crees.
No le vas a poder enseñar el camino. Vas a tener que enseñarle a construir caminos. No le vas a poder decir qué estudiar. Vas a tener que enseñarle a aprender rápido, sin ego, cuando lo que sabía ayer ya no sirve hoy. El contenido del consejo caduca. Lo que no caduca es la capacidad de soltar lo que ya no funciona sin quebrarse en el intento.
Nadie se equivocó. Simplemente a cada generación le tocó un mundo más lento, y nos dieron el mejor mapa que tenían para ese mundo. El error no es de ellos. Es nuestro, si seguimos usando un mapa de piedra en un territorio que cambia de forma cada dos años.
Así que la próxima vez que alguien mayor te diga "así se hacían las cosas en mi época", agradécele el cariño. Y después, con respeto, dibuja tu propio mapa.
Porque la lasca de sílex funcionó 300 mil años.
A este ritmo, tu próximo mapa te va a durar dos.




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